Cuando un problema de comunicación en la empresa se hace evidente debemos reconocer que existe una necesidad que debe ser muy bien entendida para darle una solución adecuada. Es como poner en la licuadora los ingredientes necesarios para el licuado perfecto que satisfaga nuestra necesidad de algo rico. Pero esta solución incluirá delimitaciones, es decir, las especificaciones, disposiciones y consideraciones que resolverán el problema.

Muchos piensan que diseñar es hacer algo bonito y llamativo, pero debemos aclarar que el diseño no es un arte por el sólo hecho de verse lindo o atrayente; el diseño debe cumplir con el propósito para el que fue creado: la comunicación de un mensaje que facilita en el público la asociación y el entendimiento de ideas o conceptos apoyándose de recursos artísticos para su ejecución.

Pensemos en esta definición: “El diseño gráfico es un sistema de comunicación visual, logrado a través de la combinación de un objetivo, una estética y una proyección.”

Como sistema, el diseño gráfico se basa en un conjunto de reglas y principios visuales relacionados entre sí que le darán una razón de ser y le permitirán transmitir o comunicar un mensaje con una clara intención a un público objetivo bien definido. Y para esto se ayudará de la interacción con la estética y sus recursos plásticos y técnicos que, bien aplicadas, le darán las características de novedoso y auténtico.

El mensaje diseñado estará lleno de diversos componentes que le permitirán llevar a cabo su tarea: el color, las formas, la fotografía, la tipografía, la ilustración, la diagramación, etc. Sin mencionar la redacción del texto, la utilización de música y muchos otros elementos que complementarán el mensaje.

Pero no se usarán todos los elementos del diseño en un solo mensaje, como no pones en el vaso de la licuadora todas las frutas que había en la refrigeradora para tu licuado. Esto significa que, en general, en el proceso de diseño habrá que tomar decisiones que favorezcan una cosa por sobre otra para obtener el objetivo deseado. Por ejemplo: ¿para qué se trabajaría una animación digital si no hay en dónde proyectarla?

Así que, para diseñar habrá que sintetizar, definir las restricciones de la necesidad y las condiciones y detalles del objeto diseñado. Se harán preguntas como: ¿qué se pretende lograr? ¿quiénes verán esto? ¿cuáles son sus tendencias y aficiones? ¿qué material y qué proceso se usará para su fabricación? ¿qué espacio ocupará? ¿qué funcionalidad tendrá? ¿dónde se publicará? ¿cuántas copias se necesitarán? ¿de cuánto presupuesto se dispondrá? Entre muchas y muchas preguntas más.

Toda esta información será muy útil para aumentar la probabilidad del buen funcionamiento del mensaje diseñado y ayudará a minimizar los costes en su ejecución e implementación. También determinará el orden en el que podrán resolverse pequeñas partes del problema para concluir con una solución concreta que despeje cada una de las incógnitas. Los diseños reales no tienen una única solución posible, son el resultado de elecciones independientes tomadas en cada paso del proceso.

Jugar con todo esto es parte de investigar, proponer y cuantificar diferentes escenarios para comprobar si la idea es ejecutable y, sobre todo, si funcionará. Contrario a lo que pensamos, las nuevas ideas no surgen como torbellinos de inspiración o producto de la suerte o de un trabajo inconsciente.  El diseño siempre debe estar respaldado por la investigación, la acumulación y organización sistemática de la información que a su vez despertará la creatividad sustentada en una realidad viable.

Aunque los enfoques de diseño varían de persona a persona, comunidad a comunidad, país a país, etc. nunca podremos diseñar bien sin un objetivo concreto y medible. Y cualquier enfoque será válido y se implementará mejor según el proyecto o tarea que pretenda resolver. Conforme se avanza en contrastar ideas se llegará al punto de obtener el mejor de los universos planteados.

Para terminar, debemos pensar que no existe tal cosa como no comunicar, el mensaje final siempre podrá ser tanto positivo como negativo, así que mientras más se reduzca la posibilidad de la mala interpretación o el rechazo mayor será la posibilidad de influenciar de buena manera a la audiencia.

La evaluación constante permitirá iniciar pequeños nuevos ciclos de propuestas y contrapropuestas que definirán la retroalimentación entre el producto final y su desempeño. Una idea asombrosa con una mala ejecución da como consecuencia un resultado mediocre y lo mismo podemos decir de la excelente ejecución de una mala idea. Por esa razón, siempre debemos asegurarnos que la idea que abrazamos para obtener el diseño final fue la mejor de todas las opciones y esta solución global también deberá ser evaluada luego de su implementación.

Y tú, ¿ya has hecho uso del diseño para resolver algún problema de comunicación visual de tu empresa o marca?


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